lunes, 26 de enero de 2015

La noche de los cristales



Desde lejos el cervatillo herido miraba las luces con los ojos tan abiertos que parecía que quería absorberlas, bebérselas y recogerlas para luego llorarlas. Jadeos por la persecución interna, deambulando perdida sin moverse. Tiembla sin saber qué hacer porque no hay dónde esconderse. La respiración intranquila y la noche y las luces y los cristales llueven sobre su pecho y sus párpados y sus manos. Todo esto es terrible, espantosamente agobiante. Pareciera que sus ojos en vez de secarse a causa de estar tan abiertos no hicieran más que empaparse más y más de vida. Movimientos de cabeza rápidos pero estáticos al mismo tiempo. Su corazón debe de estar latiendo muy deprisa, se le seca la boca pero creo que no siente nada, solamente la urgencia, una urgencia irrefrenable que veo que acribilla su cuerpo y le agita la respiración más, más, más y cada vez más. 


Se van a quebrar uno a uno sus huesos. Colecciona cristales en las manos sin saber por qué, pero los cristales, los cristales son necesarios. La urgencia, más, más, cada vez más urgente. Si se clava uno en el dedo no consigue nada y yo estoy ahí parada, inmóvil, mirándolo todo en tercera persona. La observación es impasible. No puedo parar de observar y hacer anotaciones y no puedo dejar de pensar en qué le está ocurriendo y por qué sigue ocurriendo y por qué no deja de ocurrir. Mis pensamientos van a mil por hora, igual que su respiración incansable. Mi mente jadea a la vez que su pecho se sofoca: veo su deseo reflejado en los cristales, desearía clavárselos por todo el cuerpo y yo también estoy impaciente por que lo haga de una vez, quiero ver la reacción, quiero sentir el horror placenteramente sublime de esa imagen distorsionada. 


No sé por qué ocurrió. La llevaban por la calle mientras sus ojos se abrían ante las luces, no podían parar de abrirse de par en par ante las luces. Creo que no sabía dónde estaba. Yo la seguía de cerca, casi a su lado, respirándole en la nuca a ratos. Ve los coches y se asusta y siente el frío y se estremece pero no hace nada más que espantarse ante todo el movimiento de la concurrida calle. Esa respiración no se calma y me agobia y se agobia y POR QUÉ NO PUEDE PARAR. Me está invadiendo el cuerpo, me invade su desquiciado arranque disociado de la noche y los cuerpos y el aire y el TODO. Corte. Todavía no sale por completo del shock. Yo tampoco. 

viernes, 23 de enero de 2015

Persecución en flashes

Un flash mientras se desliza el bolígrafo. Jadeos. Persecución en un bosque. Pum. Tropiezo, al suelo, todo embarrado y lleno de ramas y hojas secas. El bosque es oscuro. Es color verde oscuro, color noche lúgubre y tenebrosa y sombría e impenetrable. La bruma se ha instalado en el pecho y busca inundar los pulmones. Está en un espacio amplio, pero lo siente hermético. La persecución avanza sin que se muevan del sitio y sin saber quién está persiguiendo qué, a quién, qué ocurre. Está todo desordenado y se repite la misma escena una y otra vez. Un flash mientras se desliza el bolígrafo. Jadeos. Persecución en un bosque. Pum. Tropiezo, al suelo, todo embarrado y lleno de ramas y hojas secas. El bosque es oscuro. Es color verde oscuro, sí, color noche impenetrable y nada dentro de la bruma y como si esta fuera agua se ahoga en ella. La amplitud del lugar hace que se sienta encerrada. ¿Agorafobia? Se corta la escena y vuelve a repetirse de nuevo. Un flash mientras se desliza el bolígrafo. Jadeos. Persecución en un bosque. Pum. Tropiezo, al suelo, todo embarrado y lleno de ramas y hojas secas. Se esparce la tierra por las manos y siente el olor de la naturaleza invadirle con fuerza los pulmones y respira el terror de la persecución. El bosque es oscuro, color verde impenetrable, ya que la bruma que se ha apoderado de la atmósfera busca instalarse en sus pulmones. Sigue corriendo, la persecución avanza pero la escena parece repetirse una y otra vez. Un flash mientras se desliza el bolígrafo. Jadeos. Persecución en un bosque. Pum. Tropiezo, al suelo, todo embarrado y lleno de ramas y hojas secas. La oscuridad del bosque es impenetrable a través de los árboles cuyas ramas parecen buscar clavarse en su cuerpo. A pesar de la gran extensión del terreno, los árboles hacen que parezca un lugar encerrado. La persecución avanza. ¿Qué está ocurriendo? Su respiración intranquila se atraganta con la bruma densa que se esparce por el aire. Un flash mientras se desliza el bolígrafo. Jadeos. Persecución en un bosque. Pum. Tropiezo, al suelo, todo embarrado y lleno de ramas y hojas secas. Pum. Tropiezo, al suelo. Un flash. Jadeos. Se desliza el bolígrafo. Todo embarrado y lleno de ramas y hojas secas. Pum. Persecución en el bosque. Jadeos. Tropiezo, al suelo. Se desliza el bolígrafo. Flash. Flash, cortocircuito, un flash y al suelo. 

jueves, 22 de enero de 2015

Uncanny

Miro mi reflejo en el candelabro y se reparte en tres, cuatro, cinco, seis. Me observo mientras como. No sé quién está ahí, quién se lleva ese tenedor a la boca. Levanta el brazo hasta la boca con el tenedor lleno de arroz y patatas repetidas veces mirando fijamente el reflejo del reflejo del reflejo del... Me relamo los labios. Están salados, reconozco la textura pero la familiaridad es ajena a mí. Esta desconocida está respirando y se mueve con mi cuerpo pero no sé quién es, quién la ha puesto ahí, qué hace. Termina de comer, lleva los platos al fregadero, vuelve a la cama. Miro sus manos y las veo pero no las siento, no pueden ser mías. Mi cabeza se descuelga hacia atrás, se cae hacia atrás, no puedo sujetarla por ella de ninguna manera y me quedo ahí descolgada con la mirada perdida. No hay nada que hacer. Cada posición me paraliza, nos paraliza porque nos deja suspendidas en el espacio, los huesos se quedan bloqueados, y los músculos, y todo. Estoy perdida en la realidad, atrapada. Recuerdo que una de las imágenes era una cárcel roja dentro de la cual gritaba sin poder salir. Flashes del comienzo del punto de inflexión. Se prolonga porque me he quedado estática. Lo puedo comprender pero no puedo asimilarlo. Sí, escucho las razones y las entiendo pero no las veo. No veo nada, he olvidado, ¿cuál era la pregunta? Estamos en un callejón sin salida ahora mismo, no podemos seguir, pero no pasa nada. La conexión se ha roto por hoy. Creo que puedo ver el cable doblado y pelado con trozos de cobre sobresaliendo de él, pero es irreal, porque no se ha roto. O sí. ¿Cuál es la importancia de algo roto? Veo la reparación, veo la reparación, veo el ciclo, veo mi bucle. No podemos ir más rápido, tenemos que aminorar la marcha por hoy. Despacio, des-pa-ci-to-y-de-li-ca-da-men-te. El miedo a la confrontación me devoró por completo y me dejó aislada, totalmente incomunicada. Sentí pavor al darme cuenta después de años que cada bloque de pisos era de un color distinto. El conflicto causó el cortocircuito y atacaron vorazmente los nervios. El pánico fue feroz pero visto en tercera persona. Flashes de imágenes y de la conversación y del detonante y... Hemos llegado a otro punto de inflexión. Me ahogo en la irrealidad y no puedo escapar hacia la realidad, sólo puedo esperar poco a poco que el efecto desvanezca y la realidad aparezca. Me pierdo en la neblina del aura de ensueño. Y no recuerdo, ya no recuerdo, ahora no recuerdo...

Elastic Heart - Sia

I want my life so bad, I'm doing everything I can