Me encantaría poder contestar a tu mensaje, pero es que ahora mismo no estoy disponible. El momento llega y se va y yo permanezco petrificada. Finjo ignorar de manera natural las llamadas. Y no contesto a tiempo a este correo, no miro mi bandeja de entrada (hay un globito rojo con el número 10 dentro como advertencia, intenta decirme algo). Notificación tras notificación, rozo cada una con los dedos hasta cerrarlas. Vuelvo a ignorarte. Perdona contestarte tan tarde al correo. Hago click aquí y allá para poder ignorar los mensajes mientras me creo distracciones. Ojeo publicaciones. Esa interacción más distante me tranquiliza: me hace sentir dentro sin comprometerme. Voy siguiendo historias, evadiendo el compromiso del mensaje. Veinte conversaciones sin leer. Buceo en la inmensidad del contacto-sin-contacto, contacto 2.0. Noticias de ti 2.0 en nuestra no-relación 2.0. Busco tocarte a través de clicks.