miércoles, 8 de mayo de 2013

Donde sea que aterrices...

Pisar un charco con las botas, dejar huellas mojadas en el cemento seco.
 Las primeras pisadas en la nieve prístina. Cuando empieza a llover, al comienzo, las gotitas... Levantar la cabeza, cerrar los ojos y sonreír.
El frío nocturno veraniego, que no llega a frío. El sol en un día frío sin viento. Las listas infinitas de cosas que hacer cuando tengamos tiempo libre.
El sol de media tarde, naranja. El sol de media tarde, naranja, cuando vas en tren a Madrid (o a cualquier otra parte).
Las voces graves. Un bajo sonando. Un bajo sonando al principio de una canción.
Las burbujas. Hacer burbujas. Hacer burbujas gigantes en Sol. Los globos de colores. Los globos que se han quedado en mi habitación. Los jarrones con flores (insólitos habitantes de la mesa del comedor).
 Las instantáneas. Los inconvenientes analógicos. Los relojes analógicos. Las cámaras analógicas. Las libretas.
Los rotuladores de colores. La purpurina. Las lentejuelas. Los jerséis enormes. La plastilina. La tiza. Las rayuelas. Rayuela. Las cartas. Los cereales rellenos de leche.
Las uñas azules.
Mis olores favoritos...
Ese olor, 
ese
olor.
Olor penetrante.
Que inunda, que invade, que coloniza las tierras.
 Ese olor,
ese
olor.
Confunde, inhabilita, paraliza.
Ese, ese, ese.
Es curioso. Desbordante, sí, relajante. Envolvente, envolvente es la palabra.
Como estar en casa, que te envuelve, te envenena, te asfixia, te revive.
Muero y renazco en ese,
  ese,
olor.
Y me flota el cerebro, me flota el cerebro, flota el cerebro, el cerebro y se llenan los huecos.
Y despacio, despacio, len-ta-men-te, mente, mente flotante.
Huele a verano, a verano, a verano y a primavera y a otoño y a invierno. Huele a verano, a todas las estaciones del año.
No es olor,
es Olor.
No huele,
sino Huele.
Huele a cielo, a paraíso, a infierno. Al Edén, en el distante Edén, a esta alma cargada de pena si en el distante Edén...
Huele a que me desenvuelvo y me hago un ovillo: a que me deshago y me desintegro (sin querer), me caigo y me recojo (me caigo y me levanto).
Huele a que recaes, recaigo
(recaigo seguido, las cosas recaen),
 recae, recaéis, recaemos, recaen seguido.
 Me disuelvo.
Ese olor,
ese
olor.
Olor penetrante, penetrante como una bala. Atónita ante el olor, aún sin lograr descifrarlo, sigo.
Ese, ese Olor.
Bueno,
¿es suficiente esta descripción?

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