martes, 3 de septiembre de 2013

Diálogos unilaterales para dos.

No sabía muy bien cómo sacar el tema, así que se imaginó primero la situación en su cabeza. Respiró hondo, manteniendo la compostura y pensó en los dos hablando, el uno frente al otro, ella mirando a veces al horizonte, a veces a él.
Entonces, se imaginó comenzando a decir:
-Recuerdo...
Pausa dramática para tragar saliva y recomponerse de nuevo. Quizás dudar, balbucear un poco. Mirar hacia el horizonte, hacia sus ojos y hacia el suelo.
-Recuerdo cuando te pregunté si estabas enamorado de mí en los baños de aquel garito. ¿Te acuerdas tú? Iba bastante borracha y te lo pregunté porque no aguantaba más.
Ahora él asentiría e interrumpiría con algún comentario.
-Me dijiste que sí, pero yo sabía perfectamente que no era cierto.
Diría ahora que sí, que no era cierto y que él también lo sabía.
-Pero vivimos en esa fantasía de que sí, que tú también me querías. Me explicaste muchos meses después, una vez fue cierto, que había sido por mi bien, por no desestabilizar más aún mi equilibrio emocional. En realidad, en un rincón muy pequeño en que era perfectamente consciente de que me estabas mintiendo sentí un puñal atravesarse. Más que un puñal, una estaca mal afilada con astillas por doquier.
Porque, claro, si estaba mal afilada era más difícil de clavar del todo y dolía más.
-Los dos queríamos que fuera cierto, pero sólo hizo que empeoraran las cosas. Eso sí, no te niego que fui feliz, muy feliz, estaba eufórica.
Llegados a este punto sabía que la conversación 1- no ocurriría jamás, 2- si ocurriera por algún motivo jamás ocurriría así, 3- prefería no desenterrar temas acabados.
Pero para eso están la imaginación y sus diálogos internos.

2 comentarios:

  1. Me encanta el cambio de estilo. Es más sincero y más real. Olé, Valeria.

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    1. ¡Ay Carmen! Nunca veo estas cosas jajajaja. Jo, qué guay. No sé si recuerdes la charla que tuvimos en el FIB pero estoy dejándome ir e improvisando. Poco a poco.

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