viernes, 18 de enero de 2013

Our time is over



"La vida es... la vida es como... La vida es...", así empiezan un montón de frases. Y todos intentamos elaborar distintas metáforas. Todos tenemos una teoría, o varias, una filosofía a medio hacer.

La vida es muchas cosas. La vida es injusta, por eso yo hago trampas. Mientras tanto, vamos intentando explicar por el camino cómo hacerlo, cómo ir andando, cuál es el método más adecuado. Escribimos un manual, lo vamos completando, tachamos un párrafo, elaboramos un capítulo... Así, una y otra vez. Primeramente, ¿qué hacemos escribiendo e inventando consejos e instrucciones para vivir? ¿Por qué lo necesitamos? Queremos definir todo, absolutamente todo. Tenemos enciclopedias, diccionarios, recopilaciones y escritos de infinitos tipos. Y nadie nos ha dado el poder para hacer nada de esto, ni para tomar tierras y reclamarlas como nuestras. Tampoco para casi nada de lo que hacemos, casi todo atrocidades.
Tenemos una larga estela de filósofos, pensadores, escritores e infinidad de personajes más que nos exponen su visión. Tomamos un poco de aquí y allá, añadimos alteraciones, agregamos otras conclusiones, comparamos, cribamos, editamos. Jugamos a intentar vivir y comprender el vivir sin siquiera haber vivido. Pero es así como vamos viviendo. Edificamos, destruimos, volvemos a construir, derribamos. Una y otra vez. Repitiéndonos, como hago yo ahora en estos tristes y perdidos párrafos.

La vida es, dejémoslo ahí. La vida es y yo intento descubrir el camino antes de que llegue la hora. La vida es, y no quiero morir antes de tiempo. ¿Qué tiempo? Antes de haber descubierto el porqué. Aunque sea minúsculo, microscópico. Aunque no tenga sentido. Quiero mi por qué, quiero mi respuesta. Quizás sea esa la razón de mi vivir y de mi vivir atormentado. El primer paso es encontrarme a mí, gran desconocida. Encontrarme, rehacerme, reciclarme, reinventarme. No huir, sino fluir. 

Descripción musical del cuchillo clavado entre las costillas



Wait, I watched you throw out your bouquet... Now I think about you every day, I'm alone now in my bed. And there's a lake, and at the bottom you'll find all my friends. They don't swim 'cause they're all dead. We never are what we intend, or invent. 'Cause I made little lies and then I pulled them apart, think something dark's living down in my heart. And if I wanted to die before I got old, I should've started some years ago digging that whole. I'll carry this box to the proper place, and when I lower it down I'll let you fade away. I hope that you would do this for me. Well, I'd serve you drugs on a silver plate if I thought it would help you get away. I hope that you would do this for me.
A deer that a hunter shot in the heart, some dogs that got hit by cars, all came to spill their guts. And we spoke about the Father, Son and Holy Ghost, and which psalms we had learned the most, and then we all turned to dirt and dust. Some men die under the mountain, just looking for gold. Some die looking for a hand to hold.  I'll carry this box to the proper place, and when I lower it down I'll let you fade away. I hope that you would do this for me. Well, I'd serve you drugs on a silver plate if I thought it would help you get away. I hope that you would do this for me.
I stole bricks from the dam almost every day, now I'm drowning in the flood I made. Well, explain myself to me on the other side, I'm gonna want some answers when I die.  I'll carry this box to the proper place, and when I lower it down I'll let you fade away. I hope that you would do this for me. Well, I'd serve you drugs on a silver plate if I thought it would help you get away. I hope that you would do this for me.


martes, 15 de enero de 2013

We ARE infinite (declaration of intentions)

Podríamos ser héroes, quizás sólo durante un día. Haga falta o no pintarte un rayo en la cara, que Patrick Swayze te levante por los aires, sin necesidad de un descapotable y cantar con el pelo ondeando al viento. Sin dejarnos los pulmones gritando desde la azotea de un rascacielos o la cima de un precipicio... O sí, subiendo hasta arriba, arriba del todo, tan alto como sea posible. Elevándonos hasta las nubes, habitando en el viento... Sí, ahí está la respuesta: en el apogeo de nuestro ser. No se envían mensajes por botellas, ni se escriben en billetes, ni mucho menos en libros ajenos. No: hay que romperse la voz, acabar con las fuerzas de la cavidad respiratoria, de la garganta, del cuerpo. Colgarnos de un letrero en la carretera y escribirlo en grande, en letras enormes y rojas, en mayúsculas. Manchar paredes impolutas, casi prístinas, porque a veces sólo se escucha algo cuando es una molestia. Interrumpir vidas para imponer la nuestra. Porque a veces tiene que funcionar así, porque si no, nunca lo hará. El aceite para engrasar nuestra vida, y para hacer que las tuercas sigan ajustadas, son las agallas. Sin valor, sin orgullo, sin gallardía y disidencia... La vida no es vida, o no vale la pena vivirla. "Hay que echarle narices", dicen. Renacer, día a día renacer. ¿Cómo se hace? Haciéndolo, porque no hay otra manera, ni otra respuesta. ¿Con qué fuerza? Con la que tienes dentro. Básicamente, creyendo en que puedes hacer algo que ni siquiera sabes que eres capaz de hacer. Fe, lo llaman algunos. 

lunes, 7 de enero de 2013

Plataforma por un mapa y una brújula con manual de instrucciones para todos los que estamos perdidos

Todo está tremendamente desajustado. Estamos todos perdidos en este caos, extraviados en este desequilibrio absoluto. El barco zozobra, nadie sabe hacia dónde dirigirlo, cómo manejarlo, si tendrá tiempo de atracar. Supongo que el faro que nos hace agarrarnos a los resquicios de cordura que conservamos es la esperanza. ¿Qué sería de la vida sin ella? Vivir es una espera continua, sólo la muerte le pone fin. Es similar a quedarte frente a una puerta, esperando a que se abra. ¿Para qué? ¿Qué saldrá de ahí? A veces ni siquiera lo sabemos, pero seguimos esperándolo, sea lo que sea. En ocasiones ocurre que queremos algo, lo queremos tan fuerte que sentimos cómo el deseo nos retuerce y consume por dentro. Se apodera de nuestras entrañas, descolocándolo todo aún más.
Mis deseos y esperanzas se han apoderado de mi y han jugado con mi interior de manera tan agresiva que me he quedado en un lugar entre el vacío y el desconcierto causado por la conmoción del sentir demasiado. El deseo se ha columpiado con mis venas y mis arterias, ahorcándome con todo mi sistema nervioso. Ha empleado tanto mi corazón como mi cerebro de trampolín, confundiendo a ambos. Me ha desgarrado los músculos y me ha roto los huesos. Ha exprimido cada uno de mis órganos, causándome un malestar tremendo e inexplicable. Desde hace meses tengo una tangible herida en el costado izquierdo, entre las costillas, clavada en el pulmón. La siento ahí. Me oprime, me desgasta y me gobierna. Lleva sangrando tantos meses como perdida llevo, es tan parte de mí como todo lo demás. Supongo que en este caso la espera está en que se convierta en cicatriz, que se cure, pero ningún médico tendría la respuesta. Mi esperanza es encontrar dicha cura, vislumbrar de una vez el camino, lograr seguir esa luz al final del túnel.

¿De qué sirve querer arreglarlo todo? Tienes que comenzar por ti para lograr algo, lo que sea. Nadie tiene las respuestas, ni siquiera nosotros, pero somos los únicos que podemos intentar responder nuestras preguntas. Soy el tipo de persona que necesita algo de control, consistencia, un camino seguro por el que andar. Necesito ir trazando el sendero de manera marcada. Voy caminando con la promesa de que "todo saldrá bien, siempre lo hace al final". De vuelta está la esperanza, ahí, andando de la mano con la decepción. Me he quedado mil veces mirando mi teléfono, o una ventana, una puerta cualquiera, los ojos de alguien más e incluso mirando lo que dejo detrás... Todo esperando. El problema es que ya no sé qué es lo que espero, o si debo esperarlo. A veces mi motivo para despertarme por las mañanas es la promesa de una huida, pronto, lo antes posible. Sueño con escapar, lo cual es un deseo bastante cobarde. El otro problema es que ser humanos significa todo lo contrario a lo que anhelo. Aunque en el momento de hacerlo no lo creamos, hablamos sin saber. Prometemos, sintiendo las palabras hasta la médula, pero todo puede romperse incluso en cuestión de horas. Por eso encuentro tan difícil vivir, porque no aguanto la posibilidad de que mis esquemas se fragmenten de cualquier manera por un motivo u otro.

Tengo la vida atragantada como una píldora enorme que pasa por mi garganta seca sin una gota de agua siquiera, ahogándome y aturdiéndome. Todo está tremendamente desajustado. Estamos todos perdidos en este caos, extraviados en este desequilibrio absoluto. El barco se hunde, la niebla no deja que divisemos el faro, que atraquemos en la orilla. Hay que seguir remando.

I'm not running away.