"La vida es... la vida es como... La vida es...", así empiezan un montón de frases. Y todos intentamos elaborar distintas metáforas. Todos tenemos una teoría, o varias, una filosofía a medio hacer.
La vida es muchas cosas. La vida es injusta, por eso yo hago trampas. Mientras tanto, vamos intentando explicar por el camino cómo hacerlo, cómo ir andando, cuál es el método más adecuado. Escribimos un manual, lo vamos completando, tachamos un párrafo, elaboramos un capítulo... Así, una y otra vez. Primeramente, ¿qué hacemos escribiendo e inventando consejos e instrucciones para vivir? ¿Por qué lo necesitamos? Queremos definir todo, absolutamente todo. Tenemos enciclopedias, diccionarios, recopilaciones y escritos de infinitos tipos. Y nadie nos ha dado el poder para hacer nada de esto, ni para tomar tierras y reclamarlas como nuestras. Tampoco para casi nada de lo que hacemos, casi todo atrocidades.
Tenemos una larga estela de filósofos, pensadores, escritores e infinidad de personajes más que nos exponen su visión. Tomamos un poco de aquí y allá, añadimos alteraciones, agregamos otras conclusiones, comparamos, cribamos, editamos. Jugamos a intentar vivir y comprender el vivir sin siquiera haber vivido. Pero es así como vamos viviendo. Edificamos, destruimos, volvemos a construir, derribamos. Una y otra vez. Repitiéndonos, como hago yo ahora en estos tristes y perdidos párrafos.
La vida es, dejémoslo ahí. La vida es y yo intento descubrir el camino antes de que llegue la hora. La vida es, y no quiero morir antes de tiempo. ¿Qué tiempo? Antes de haber descubierto el porqué. Aunque sea minúsculo, microscópico. Aunque no tenga sentido. Quiero mi por qué, quiero mi respuesta. Quizás sea esa la razón de mi vivir y de mi vivir atormentado. El primer paso es encontrarme a mí, gran desconocida. Encontrarme, rehacerme, reciclarme, reinventarme. No huir, sino fluir.
Tenemos una larga estela de filósofos, pensadores, escritores e infinidad de personajes más que nos exponen su visión. Tomamos un poco de aquí y allá, añadimos alteraciones, agregamos otras conclusiones, comparamos, cribamos, editamos. Jugamos a intentar vivir y comprender el vivir sin siquiera haber vivido. Pero es así como vamos viviendo. Edificamos, destruimos, volvemos a construir, derribamos. Una y otra vez. Repitiéndonos, como hago yo ahora en estos tristes y perdidos párrafos.
La vida es, dejémoslo ahí. La vida es y yo intento descubrir el camino antes de que llegue la hora. La vida es, y no quiero morir antes de tiempo. ¿Qué tiempo? Antes de haber descubierto el porqué. Aunque sea minúsculo, microscópico. Aunque no tenga sentido. Quiero mi por qué, quiero mi respuesta. Quizás sea esa la razón de mi vivir y de mi vivir atormentado. El primer paso es encontrarme a mí, gran desconocida. Encontrarme, rehacerme, reciclarme, reinventarme. No huir, sino fluir.
