martes, 4 de febrero de 2014


Una hoja color rojo fuerte solitaria atrapada entre la sequedad de las ramas, quizás sola, quizás esperando... Quizás incapaz de soltarse. Granate roído, desgastado y triste. Si se cayera, estoy segura de que lo haría como sólo una última hoja en un árbol podría hacerlo: elegante y melancólica, lenta y dulce. Como el último resquicio de esperanza que se apaga y se precipita al vacío. Como una lágrima solitaria deslizándose por una mejilla cualquiera, creando hondos e inabarcables surcos de infinita tristeza. 
Tarde o temprano el viento la habrá arrancado. 
Al venir la primavera renacerán cientos en su lugar.
(¿se perderá para siempre?)

No hay comentarios:

Publicar un comentario