domingo, 28 de junio de 2015

La partida imaginaria



Solamente hay humo: acciones de humo, el aire es humo; la distancia es niebla espesa. Estamos jugando una partida y el tablero solamente existe en mi cabeza. Yo interpreto cada movimiento sigiloso, el humo se desliza, intangible, y me atrapa los pulmones. Pesa más de dos toneladas. Trouble weights a ton. Me abstengo varias rondas. Yo solamente observo; ávido observador, buen observador de la nada. Observador-bueno-para-nada. Pequeñas irrupciones en mi pequeño reino de pseudo-paz. El monstruo respira tranquilo. Quizás ya no es tan monstruo, tan bestia insaciable. Quién sabe, cada miércoles obtengo distintas respuestas. Y algunos domingos, entre mis cuatro paredes estrechas. La intrsopección es un juego constante, incansable, mi partida personal, mi búsqueda particular: la meta está lejos, la gracia en la empresa. Mientras tanto observo en silencio, alejada, la distancia es mi ventaja, mi única ventaja. El desentendimiento. Irreal. Inexistente. Falacia atroz que intento cocinar y comer cada día. No funciona. Mi ficha sigue en el tablero. Adivino a mi contrincante sabiendo que mi mente es quien fabrica todas las estrategias de ambos bandos. La guerra fría, tal vez. Tampoco nada demasiado drástico. Las circunstancias se han diluido, el calor las ha derretido. Quiero salir de esta partida, pero mi cárcel no me deja. Siempre soy yo intentando huir sin poder hacerlo. Presa de mí misma, soy mi propio depredador: soy los dos bandos del juego y me doy caza de la manera más caníbal imaginable. Y es entonces cuando me asusto, estoy atemorizada en una esquina, planeando mi escapada final. Tengo la llave en mis manos pero me la trago, inconsciente. Un movimiento en el tablero. El primero en siglos. Uno. Vamos a probar. Un experimento. Quién-se-come-antes-a-quién. Todos los resultados posibles apuntan a mi deceso. I'm already fighting me, so what's another one. 

Pero estoy rodeada de la nada impenetrable que gobierna mi vida desde hace....

(esto solamente ocurre en tu cabeza, me repito)

N a d a

(derrota)


jueves, 25 de junio de 2015

Καίγομαι, καίγομαι

Jim Campbell, Ritmos de Luz

this is my least favorite life
this one where you fly and I don't 
the kiss holds a million deceits
and a lifetime goes up in smoke

Encierro en mi mano un puñado de cerillas cuya procedencia desconozco. Sé que están aquí y que podría encenderlas. He estado huyendo, corriendo, pero también persiguiendo. Es ese el problema. No entiendo esta persecución insana que más bien parece hacernos retroceder en el tiempo. Estamos aquí, tú y yo, y es el deseo el cual me hace comprender que no es más que un sueño: esta incipiente necesidad en mi pecho que se me desborda buscando el caudal de tus pensamientos nunca ha existido. No así. No. Me duele el pecho de hiperventilar, de correr, de escapar. Estoy asustada y atormentada. Eso no dista tanto de la realidad. No puedo salir. Entonces recuerdo el puñado de cerillas que tengo en la mano. Parecen ser la única bondad que me ha dado la vida en este sueño totalmente enajenado: una experiencia tortuosa, una más. Necesito salir. Intento encender las cerillas, rompo tres sin querer, la roca y la fricción.  Cuarta, quinta, se apagan enseguida pero las presiono contra mi brazo. Quema, arde, pero no salgo. Sigo. Sexta, se enciende y presiono la llama ardiente contra mi antebrazo de nuevo. Séptima, rota. Octava, el fuego brillante que me calcina la piel me abre los ojos. Cojo una bocanada de aire que me asfixia y me transporta de nuevo a mis delirios reales. All that we see or seem is but a dream within a dream, honey.

the nights that I twist on the rack 
is the time that I feel most at home
we wandering in the shade
and the rustle of falling leaves
a bird on the edge of a blade
lost now forever, my love, in a sweet memory


the station rolls away from the train
the blue pulls away from the sky
the whisper of two broken wings
maybe they're yours, maybe the'yre mine

lunes, 22 de junio de 2015

Al borde del precipicio, ingrávida


you, oh you descend on me
and you, what could compare to thee
a trick of the light
a fingerprint turning round the time

Me dejo caer. No soy nada. Ni siquiera me quedan palabras que recolectar para explicar este no-estado, o pseudo-estado, o cuasi-estado. Completamente intrascendente, flotando, ingrávida. "No mires hacia abajo", me repito con la respiración entrecortada, agitada, asfixiada por la levedad. Es entonces cuando me permito apreciar la refrescante liviandad en mi pecho, de donde se ha levantado el peso insoportable, es totalmente imperceptible; me permito flotar con sutileza. Mis brazos y mis piernas olvidan la gravedad, el desasosiego de la carga. Mi corazón ya no late. Quizás estoy más cerca del éter, o de la nada. Recuerdo: "todo fluye, hay que fluir", y fluyo. Me dejo levitar. Es en la consciencia y aceptación de lo fútil de mi estado donde me dejo ir. No hay dolor, nada pesa, nada importa. Lo único mínimamente tangente es la adrenalina. En ese instante decido mirar hacia abajo, cayendo por el precipicio, ingrávida. Logro ver un lago de agua azul verdosa, rodeado de palmeras, y cerca de este un pozo. Concentro cada insignificante trocito de mí en las aguas claras que resplandecen bajo el sol dorado, atenuándose ahora (es media tarde, mi hora solar favorita del día). Ya nada importa. En el fondo de mi estómago y mi garganta siento: "esto es bastante parecido a enamorarse". Sí, supongo, en parte. Solamente nos falta el golpe final de la caída. Y sigo cayendo por el precipicio, ingrávida. 

sábado, 20 de junio de 2015

The clasping casement, enclosed


Quizás me abruman más las personas que los lugares y eso es lo que me lleva a escribir más sobre ellas que de un paisaje sublime. help me breathe, you're breaking up my speech Aunque a veces no todo son cuerpos, almas, voces. La soledad propia se merece tal vez más odas que tantas compañías ahora perdidas en el tiempo y el espacio. while you smile at me, you've got the whitest teeth Resuenan de nuevo las palabras ahora en mi mente, ahora que vuelvo a traerlas para sacar algo de ellas y componer este montón de oraciones intentando sacar algún tipo de conclusión, no lógica, pero al menos tangible en su caos. Casi respondo: me recuerdas a un cuadro de Picasso. you made me lose my time, fall all over the words Sentí las palabras quedarse atascadas en mi lengua.  Pero volvamos al tema. everything you say is on fire Al recordar de nuevo las palabras también vienen a mí las primeras imágenes de lugares sublimes que se me ocurrieron sobre los cuales nunca escribí, nunca escribo, y mucho menos en el momento. Supongo entonces que veo poco hábiles mis manos y mis ideas, no veo que se entrelacen correctamente y creen algo tan bonito como lo que veo, no hago justicia a la silueta de Manhattan, ni al castillo en la playa de Tossa o los parques de Londres, ni tampoco al sol que no se pone en verano. Apenas logro traducir en palabras aquello que me azota de frente como una ventisca y me hace percibir todo tipo de sensaciones que a duras penas entiendo. Incluso me cuesta procesar aquello que viene si nos perdemos y acabamos por la calle Tesoro y pienso: la última vez que estuve aquí todo parecía perfecto. you've got the easiest position to destroy my life, all you have to do is arrive Las letras del alfabeto cirílico me parecieron siempre muy angulosas y quizás por eso noto cómo se me clavan cada vez que aparecen y me pillan desprevenida. Y hay diferentes palabras, pero siempre el mismo mensaje: la ausencia, el final, dolor. Pero de repente Gran Vía se difumina y Princesa se hace más corta y vuelven a resonar las palabras de nuevo. it's no excuse to make my pulse stop Sí, supongo que sí, ese lugar fue tan sublime que he necesitado escribir sobre ello como bien he podido. 

i'VE HAD DREAMS OF BREAKING ALL, BREAKING ALL MY BONES