Todo lo que he tenido y lo que no he tenido; lo que se ha marchado, lo que ha venido... Todo, absolutamente todo lo que está y lo que no está, lo guardo aquí. Todo aquello que ha cambiado, aquello que pesa, aquello que existe. La ausencia, la soledad, la pérdida. Los cajones se me están desbordando, encerrada dentro de mí misma creo que van a enterrarme y van a comerme desde dentro, van a salir de mi pecho donde este monstruo se va afilando los dientes. La bestia inquieta y yo siempre corremos en círculos, encontrándonos y des-encontrándonos.
En el bosque los árboles son tupidos y la luz apenas llega, suficiente para ver la luna y para que las siluetas y las sombras me absorban entre espejismos y persecuciones. No veo los pantanos hasta que me he hundido dentro. No veo nada pero siento las criaturas oscuras que flotan a mi alrededor, se van moviendo en acrobacias acuáticas silenciosas, casi imperceptibles, malévolas. Comienzan lentas y se vuelven trepidantes mientras se deslizan por el agua verdosa y yo nado desnuda e indefensa entre la niebla, totalmente confundida, perdida. Me convierto en ninfa, yo ya soy una con esta naturaleza perversa, retorcida. Las noches son tenebrosas y los días nunca llegan. Ahora estoy hecha de las hojas de los árboles negros: mis dedos son ramas secas; mis ojos moras silvestres, venenosas. Tengo los pulmones anidados de nenúfares color granate, en mis costillas graniza todo el tiempo. Sueño con ver pájaros; todos los cuervos son negros. Jamás, jamás, nunca más. Mis lágrimas son de lodo y mis jadeos incesantes y mudos.
Entonces llega el despertar y me araño el costado con estas ansias de arrancarme todo el daño que me he causado. En esta partida no me descarto, solamente sigo acumulando. Más que llenarme de aire, creo que mi diafragma se dilata con la incipiente imposibilidad que voy atrayendo. Víctima de mi ansiedad me encierro dentro de la cárcel de mis costillas para no salir nunca, nunca, nunca más. Y sale el sol. ¿Aún existe el sol? Yo estoy lista, ya estoy lista para caerme por el precipicio. De nuevo veo el reflejo de la luna llena danzando redondo sobre el mar oscuro y estoy lista, estoy lista para caerme por el acantilado. There's a light, what light! Caigo y ahora soy mar y soy luna y marea y arrastro la arena y soy todo y no soy nada a la vez. Soy, soy. Aún existo, aún tengo frío.