sábado, 30 de enero de 2016

Inhóspito frío en el vagón de tren en enero

No importa cuánta ropa me ponga encima que voy a seguir teniendo frío. Lo tengo, está aquí agarrado a mis huesos mientras me congela los músculos. Lo tengo y lo siento pero sobre todo es que lo poseo. No tengo papeles ni lápices ni nada, solamente este vagón de tren tan frío y este dolor en las rodillas y las piernas y la vida. El Frío se mece entre mis manos y me cuelga de los dedos, tan tierno y tan inquieto. Es aquí donde está su hogar, o quizás soy yo quien vive en el Frío. Tengo y siento frío, igual que tengo y siento tristeza. Parecen inherentes. Ojalá no lo fueran, porque también parecen inherentes a mí. Y me estoy helando.  

Mamá, creo que me estoy convirtiendo en un árbol seco, soy su silueta sombría a contraluz, tan frágil y tan fría. Y te juro que creo que cualquier día se me van a acabar rompiendo las ramas. 


Podría ser cualquier día, pero es hoy. 
All things go, all things grow. 

(hoy me gustaría que pudieras arreglarme)

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