Últimamente estoy súper triste y tengo tiempo libre (¿estoy más triste porque tengo más tiempo para ponerme triste?) por lo que he acabado volviendo a escribir aquí. Leo y tomo el sol y aprovecho para nadar y tararear canciones. Me duele la picadura del animal-no-identificado que me atacó el domingo en el muslo derecho. Se me duermen las manos de escribir con el móvil tumbada. Me duele también el pinchazo de la analítica de esta mañana. Me sigo recreando en mi espera recostada sobre la barandilla de la sala 1 de la terminal 1 después de aparcar el coche donde pone claramente que es zona de descarga (o algo así, que solamente puede bajarse gente que se va y ya, pero mi coche es pequeño y apenas ocupa espacio, tampoco va a entorpecer tanto el ya torpe paso). Me acuerdo de todas las veces que ha salido mal esperando que por favor salga bien. Y mientras que intento masticarlo todo me cae encima el chaparrón, después el granizo, por último me quedo enterrada bajo la nieve. Y se me entumecen las manos y me duele el pinchazo y me molesta la picadura. Y siento el vacío y apenas tengo sueño aunque son las 3am y anoche a esta hora ya casi estaba desvelada.
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