sábado, 23 de septiembre de 2017

Update vital a la 1:17am mientras la juventud sale de fiesta

Aquí hay conejitos correteando de noche por el césped y los jóvenes ponen sus altavoces y beben en la puerta de casa. Yo me tumbo en la cama a pensar en ti, miro tu foto y espero y espero y espero a que vengas. No llegas pero te siento cerca. Esta cama se me hace enorme aunque creo que apenas cabríamos: mide poco más de 90. Te imagino paseando (conmigo) por el camino de todos los días con el bosque a ambos lados y un montón de gente, pero sólo te veo a ti. No me malinterpretes: me encanta estar aquí, pero me faltas tú. Sin embargo, estás en cada cosa que hago. Estás ahí, donde he aprendido que el puente puede sostenerse por ambos lados. Y lo cruzamos sin vaivenes. Pero quiero parpadear y que aparezcas. Creo que así es como voy a recordar todo esto dentro de unos años, cuando pueda estirar la mano y encontrarte siempre: como un breve paréntesis. Ni siquiera un paréntesis; seguimos avanzando, como en un cine continuado. Mientras tanto sigo en este cuarto lleno de luces que espero te guíen hasta mí. Se suceden las canciones entre el ruido de fuera y las botellas de cerveza o de sidra: no me molesto en asomarme, puedo imaginarme la vida a través de mi ventana, pero prefiero imaginarte a ti, siempre. 

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