«Parece que siempre me estoy despidiendo de ti.»
Un par de lágrimas perdidas demasiado pronto por la mañana.
Siempre es demasiado pronto para perder trenes
Y también para perder lágrimas.
Aunque a veces da igual.
El punto de inflexión.
Sin que lo sepas, claro.
Estas cosas sólo las ves con la introspección.
Miras hacia atrás y para dentro y
¡bam!
De repente todo está claro
Y puedes señalar el punto en que algo cobra o pierde sentido,
El momento en que cambia,
Cómo se volatiliza o se forma.
No sé, esas cosas que se ven una vez han pasado y sólo cuando
ya han pasado,
Nunca mientras están pasando.
No hubo respuesta. O no hubo suficiente tiempo para
responder. Salí por la puerta, ya entrenada en no mirar atrás.
(jamás habría podido adivinar todo lo que se escondía tras ese inabarcable silencio)

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