lunes, 4 de agosto de 2014

The sinking woman


Cold, dark sea. Me desperté entre gruñidos demasiado consciente de que estaba viva. Es algo que ocurre, ¿no? Hago todo en modo automático hasta que soy consciente de que muevo el brazo o la pierna o el diafragma para respirar. Wrapping its arms around me. Entonces, el corazón me late más fuerte, hay demasiado ruido en mi caja torácica y escucho mi respiración y mis parpadeos y cómo trago saliva. Y eso ocurrió esta mañana. Pulling me down to the deep. Demasiada realidad, arrollándome y arrullándome entre intempestivos retazos deshilachados de lo que fue y nunca más será. All eyes on me.


Siempre apreciaré ese momento frugal al despertar en que no sé quién soy, dónde estoy y cuánto he vivido. Si ahora es así, no quiero imaginar cómo lo haré con los años. I pushed you away. No es éxtasis ni vacío, simplemente es flotar en la luz de la mañana -o en la oscuridad de la madrugada -durante milésimas de segundo. Although I wished you could stay. El aire es muchísimo más ligero de lo normal, nada pesa, no han existido nunca ni el bien ni el mal. So many words left unsaid... Y al sentir la realidad bajar atropellada por mi garganta mis manos buscan aferrarse a ese instante como intentando atrapar aire, humo, nubes, niebla... tiempo. But I'm all out of breath.


Lo peor ocurre cuando los sueños no ayudan. So go, go, go, get out of here. Me despierto enterrada en recuerdos que parecen ser de otra persona. Mis recuerdos ya no son míos porque yo ya no soy lo que era. Go away, get out of here. Ya nada es lo que era. Ya nada será nunca lo que era. Supongo que es eso lo que es tan difícil de procesar, de asumir, de digerir. Es lo que pesa, lo que duele, lo que no me deja respirar. 


Cold, dark sea.
Me hundo entre las olas. Entre las sábanas. Entre distracciones. 
Your waves are rocking me.
Pero los días pasan. 
I close my eyes and fall asleep.
El tiempo pasa. 
All eyes on me.
Por suerte, la vida sigue.
Your eyes on me. 
Y las cosas se superan. Tarde o temprano.


La vida sigue. Es el único consuelo. Por ahora.

(qué duro es volver a empezar)

jueves, 31 de julio de 2014

Over the moon!

Creo que me he dado cuenta de algo importante. Pero no estoy segura. No porque no sea cierto sino porque estos días no logro fiarme de mí misma. No es que hubiera un bus, no es que no me bajara nunca del mismo bus o sí lo hiciera o nada de eso. Es que hay cientos y miles y millones de buses. De vidas. De todo. Quizás si fuese cierto y una parte de mí siempre diera vueltas en el mismo autobús. Mirando por la ventana. Quizás siempre será así. Quién sabe. Un trocito de mí lo cree. Sólo el tiempo puede darnos la razón. 

Tengo tantas ganas de hacer tantas cosas que otra vez vuelvo a sentir como si mi vida fuera una sala de espera de un hospital. Aunque supongo que la única conclusión útil que puedo sacar al respecto es que siempre habrá que tener paciencia y esperar cosas mejores. O alguna conclusión madura y adulta y reveladora y profunda que aún no siento que me cale dentro de verdad. Al menos las ganas las tengo. Si algo tengo y algo me sobra son ganas. Ganas de vivir y de sentir y de seguir adelante y de dejar atrás y de cambiar y de hacer las cosas bien. "Hacer siempre lo incorrecto es una forma de acertar". Hasta que aciertas. Y es que metí tanto la pata que durante mucho tiempo no tuve otra manera de hacer las cosas. O quizás por creer eso le puse menos ganas y me tropecé incluso más. Quién sabe. Y al final acerté a lo grande. La cosa es que tengo que volver a hacerlo, porque puedo. 

Bonjour, Tristesse

Hablando de esas ganas locas de hacer cosas mientras estoy atrapada de nuevo en la sala de espera que a veces es mi vida... Quiero irme, sin huir, simplemente quiero irme lejos. Quiero vivir. Quiero estar sola. Quiero irme a Grecia y quiero ir a la Riviera Francesa porque vi una película y simplemente quiero estar allí y llevar un bañador rojo y una camisa vaquera atada como Cécile. Quiero huir a Hawaii y encontrarme cuando vuelva a Los Angeles gracias a un pequeño-gran empujón y mi creación artística (porque haga lo que haga, nunca logro escapar de las comedias románticas). Quiero ir a Ibiza y Formentera porque he visto fotos y me he enamorado. También a Lanzarote a ver las estatuas que juegan con el viento. Quiero ir a Estados Unidos e irme de festivales y estar por el metro de Nueva York y escribir sobre toda aquella gente. Porque todos los tópicos alimentan mis fantasías sobre la gran manzana y que todo es posible en la ciudad que nunca duerme. Y es que necesito milagros en mi vida ahora mismo. Quiero sentarme en cafeterías en todas partes del mundo y beber té o comerme un trozo de tarta o lo que sea. Quiero irme a la montaña y hacer senderismo. Quiero vivir en el Círculo Polar al menos ocho meses y ver el sol de la medianoche y la aurora boreal. Hablando de mudanzas, yo también quiero irme a Londres a buscarme la vida. Quiero viajar tanto... Quiero irme a una casa en mitad de la nada a mirar las estrellas flotando en una piscina en la oscuridad de la noche y escuchar el auténtico silencio. Quiero ir a las tirolinas o a esos trampolines en los que te ponen arneses y saltas hasta lo más alto. Quiero estar en una montaña rusa de verdad, y no en esta de emociones que gobierna todo mi sentimentalismo y mi organismo a partes casi iguales. Quiero hacer muchísimas fotos y escribir. Quiero subirme a azoteas, a aviones, a sitios altos para verlo todo con más perspectiva y ser consciente de mi pequeña aportación en el cosmos, en el caos del universo (ah, la antítesis). Quiero tener una casa con un ventanal enorme y una biblioteca personal con uno de esos sillones en el alféizar de la ventana. Quiero ver la luna llena siempre. Quiero ser Natalie Portman en Closer y salir a tiempo: "I don't love you anymore, goodbye". Quiero ir a un baile de máscaras. Quiero hacer surf y montar a caballo y competir con el sable. Quiero perderme sólo para poder encontrarme. Quiero saber en mi lecho de muerte por qué viví. Y mil cosas más.

Tal vez no sea capaz de fiarme de mí misma, pero al menos sé que estoy dando el primer paso. Ahora sólo me quedan todos los demás. 


Moon River, wider than a mile, 
I'm crossing you in style someday
Oh, dream maker, you heart breaker... 
Wherever you're going, I'm going your way.
Two drifters, off to see the world, there's such a lot of world to see.
We're after the same rainbow's end,
waiting 'round the bend
My huckleberry friend,
Moon River... and me.



lunes, 28 de julio de 2014

Resumen informativo (turning over a new leaf)



Ya no siento nada al ver mariposas. Estoy perfectamente tranquila en la oscuridad, apenas enciendo las luces por la noche, solamente si es estrictamente necesario. Hablando de necesitar, ya no necesito taparme ni el cuello ni los pies por la noche (costumbre de más de una década debido a terrores nocturnos y sonidos inexplicables del viento en el piso dieciséis -me decían que eran brujas y yo me lo creía). No veo nada en mi cabeza por las noches, me duermo relativamente rápido y me despierto demasiado pronto. Ya no logro pasarme las mañanas durmiendo. Ni las tardes. Bueno, casi. Y es pronto para hablar. Los segundos se me pasaban tan lentos al principio que quería tirarme por un puente, pero el tiempo ha vuelto a la normalidad y es el alivio más grande que he tenido desde entonces. Ahora me paso las horas viendo películas, series y pegada al boli bic azul cristal y mi Cuaderno Irónico, a modo de diario abordo. Creo que poquito a poco se me abre el estómago, pero no paso de las tres comidas al día. Llevaba una semana sin escuchar música, pero hoy ha surgido, así sin más, igual que todos los demás avances minúsculos que me llenan en trocitos diminutos por dentro. Es cuestión de actitud. Y de ser capaz de tener la actitud, para empezar. (Whatever Lola wants, Lola gets.) Esta mañana me desperté antes del amanecer. Me descuidé un momento y cuando volví a girarme hacia la ventana ya entraba una luz azul por el agujero entre la persiana y el alféizar. Me dio de lleno.

Es difícil dejarte ir, soltarte, todo eso... pero he descubierto que el primer paso es quererlo. Y yo lo quiero, lo quiero más que a nada. Hay algo ahí fuera esperándome. No sé lo que es, pero tengo muchísimas ganas de descubrirlo. 


domingo, 27 de julio de 2014

En la luna (I am lying on the moon)

"She has the passion of a python. She just devours me whole every time, as if I were some over-large rabbit. That's me. The bulge around her navel -if you're wondering what it is -it's me. Me, buried alive down there, and going mad, smothered in that peaceful looking coil. Not a sound, not a flicker from her -she doesn't even rumble a little. You'd think that the indigestible mess would stir up some kind of tremo in those distended, overfed tripes -but not her! She'll go on sleeping and devouring me until there's nothing left of me."
Look back in anger, John Osborne 

Veía la luna a través de tu ventana rectangular. Estaba envuelta por una nube naranja que parecía de fuego, ardiendo redonda y grande en medio del cielo que se estaba oscureciendo. Y nada más.

jueves, 12 de junio de 2014

Siempre es demasiado pronto para perder trenes (séptima despedida)

«Parece que siempre me estoy despidiendo de ti.»

Un par de lágrimas perdidas demasiado pronto por la mañana.
Siempre es demasiado pronto para perder trenes
Y también para perder lágrimas.
Aunque a veces da igual.

El punto de inflexión.

Sin que lo sepas, claro.
Estas cosas sólo las ves con la introspección.
Miras hacia atrás y para dentro y
¡bam!
De repente todo está claro
Y puedes señalar el punto en que algo cobra o pierde sentido,
El momento en que cambia,
Cómo se volatiliza o se forma.
No sé, esas cosas que se ven una vez han pasado y sólo cuando ya han pasado,
Nunca mientras están pasando.

No hubo respuesta. O no hubo suficiente tiempo para responder. Salí por la puerta, ya entrenada en no mirar atrás.





(jamás habría podido adivinar todo lo que se escondía tras ese inabarcable silencio)

miércoles, 11 de junio de 2014

El misterio que te ata

Hannibal
En el juego del misterio hay dos sujetos: el deseante y el deseado. Poetizando. El portador y el perseguidor. El anhelo se escurre despacio entre los dedos del anhelante, paciente y ardiente. Pero, ¿cuál es el objeto de deseo exactamente: el misterio, el portador o el conjunto? 
Quizás es el afán por iluminar la penumbra. 
Comienza el baile.


Misterio danza y Perseguidor lo sigue. Se tambalea como una peonza, brillante como una canica nueva. Perseguidor y Misterio tropiezan, bailan juntos, ninguno se quita la máscara. Nadie conoce las intenciones de nadie. ¿No es acaso el deseo una simple pretensión egoísta? ¿Inseguridad? ¿Curiosidad? ¿Miedo? La búsqueda de las piezas del puzzle sin saber cuáles son, cuántas hay, cuántas faltan. El tanteo en la oscuridad, sumido en la bruma de la incertidumbre, buscando lo desconocido. 


“It is like walking up the stairs to your bedroom in the dark, and thinking there is one more stair than there is. Your foot falls down, through the air, and there is a sickly moment of dark surprise as you try to readjust the way you thought of things." 

The Reptile Room, Lemony Snicket

jueves, 5 de junio de 2014

Bonjour, Tristesse (cuarta despedida)


Bonjour Tristesse (1958)

I live with Melancholy. My friend is vague Distress. I wake up every morning and say, "bonjour, Tristesse". Tenía varios caminos, varias opciones. En aquel momento contaba con hasta cuatro caminos (aunque uno no entendía muy bien qué hacía ahí). Contaba el tercero, que casi estaba fusionado con el cuarto, aunque estaba totalmente anulado (por mí, por todos, por las circunstancias insalvables). Los escombros iban invadiendo el cuarto. Yo no llegaba a ver su relación, esa intersección inevitable: en realidad acabaron siendo uno, lo supe tras aventurarme en la oscura gruta del cuarto (ya que fue el elegido).  The street I walk is Sadness. My house has no address. El primer camino era una niebla que se me antojaba azul lapislázuli, como nubes suaves que me llevaban al lugar en que debía estar. El lugar donde debía estar, aquel paraje desconocido que solamente atisbaba a lo lejos con mi niebla azul. Mi niebla. Me apropié de ella sin querer.  The letters that I write me begin: "bonjour, Tristesse". El camino más fácil, el segundo, se convirtió en la amargura más latente y palpable y terrible nunca antes vista. Cada paso que daba me alejaba de mi paz azul Sèvres. Quizás por eso el segundo fue tan... agridulce. Aunque cada vez más agrio que dulce. Hasta que fue agrio del todo. Ácido que me hizo un agujero por dentro tan inaguantable que decidí salir corriendo. Pero eso es otra historia.  The loss of a lover is pain, sharp and bitter to recall. Vaya.  I lost no casual lover, I have no pain from which to recover. Yo creía que no era necesario un mapa. Ni aprender a usar la brújula. I've lost... me... that is all. Tantas opciones y tan pocas correctas. Ninguna adecuada. Todas llevaron a la perdición. A mi perdición. A la pérdida de  ("MÍ" como concepto de mi ser, mi yo, mi mismidad). My smile is void of laughter. Fue imprescindible romperme para rehacerme. ("I'M DISMANTLING WHO I WAS AND MOVING IT BRICK BY BRICK") Me rompí yo y me rompió todo.  My kiss has no caress. Me dejé engullir por el vacío. I'm faithful to my lover, my bittersweet Tristesse. Se fue con pasos decididos. Firmes. Estables. Lo dejé ir porque esa despedida estaba empapada en un gran y enorme "hasta luego". 


And after the races he'll take me to dinner and dancing again. And on Thursday to the tennis matches. And on Sunday to the country. What a waste of time, dear Jacques. What a hopeless waste of time. He's attractive, and he's nice, and I'd like to warn him, but he wouldn't understand that I can't feel anything he might be interested in, because I'm surrounded by a wall. An invisible wall made of memories I can't lose. 

(Jacques nunca lo entendió)