lunes, 29 de septiembre de 2014

La voz de ultratumba y los gritos desgarrados (rojo y azul)

Peaky Blinders

La noche me cortó la respiración. «Muere» La oscuridad me paralizó por completo. Estaba agotada. «Vuelve» Es una constante en mi vida, estar exhausta. Me agarré con las manos a las sábanas, aferrándome a ellas, retorciéndome. «Muere» Sin fuerzas. Sigo caminando sin fuerzas. «Vuelve»  Estoy pegada a la cama. El colchón se vuelve de piedra, igual que yo, aunque comienzo a hiperventilar. «Muere» Entonces me arrastro por la casa con total desgana.Lo único que se mueve es mi pecho, subiendo y bajando, inflado con jadeos por el miedo. «Muere» Siento cómo el sollozo se está formando en mi pecho, tan grande como mi diafragma logra inflarse, aunque una vez estalla se escapa de cualquier atadura, cualquier tipo de control. «Vuelve»  La escuché con una claridad espeluznante. «Muere» Lo veo venir como quien ve cómo se acercan las olas desde la orilla. Sé que van a arrastrarme mar adentro, en el océano de tristeza azul que me embriaga día sí, día no; día sí, día también. «Vuelve» Me arrastró con una zarpa enorme a la realidad, arrancándome del mundo paralelo del sueño. «Muere» Ya estoy viendo la gran zambullida fría y aguda como mil agujas que se clavan certeras a la vez en todo mi cuerpo. «Vuelve» Ya casi se ha acumulado del todo, el ataque está casi listo, a punto. Un último suspiro mientras siento cómo mis facciones se contraen. Comienza como una suave llovizna, las lágrimas iniciales, dulces, suaves, inofensivas, inocentes. Se convierten en cascadas. «Vuelve» Parecía sacada de una película de terror. «Muere, muere» Al principio el llanto es medianamente silencioso: sólo está acompañado de quejidos casi inarticulados. «Vuelve»  Estaba ahí tumbada sin saber si estaba viniendo a por mí o no. Luego… «Vuelve» Luego comienzan los alaridos. «Vuelve, vuelve, vuelve» Ese susurro carrasposo me invadió entera. «Muere» Mi cuerpo se volvió hueco y dentro resonaba, vibrando, el horroroso murmullo. Se dedicó a rebotar dentro de mis pulmones entremezclándose con el aire, impidiéndome respirar, provocando el sofoco. «Muere» Los alaridos de dolor. «Vuelve» Las preguntas, las dudas. «Vuelve» La eterna petición, la única en ese momento de ruptura con el control y el equilibrio. «Vuelve, vuelve, vuelve, vuelve» Creo que ha salido a cazar y está intentando apoderarse de mí. «Muere, muere, muere» Le hablo a la nada. «Vuelve» Solamente mi propio eco y el silencio del otro lado me responden. «Vuelve» El eco me está arañando la espalda. Estoy asustada, estoy horriblemente asustada. Quiero llorar, quiero gritar, quiero quitarme de encima al monstruo gris que se esconde detrás de esa voz repulsiva. «Muere» Me escondo. «Muere» Estoy aturdida. «Muere» ¿De dónde ha salido? «Muere, muere, muere, muere» Paran las súplicas. «Vuelve» Se detienen los gemidos. «Vuelve» Simplemente me quedo sentada en el suelo, abrazada a mis rodillas. «Vuelve» Vuelvo a intentar dormir. «Muere»  Sintiendo una lágrima, gorda y larga, ardiendo mientras se desliza de mi ojo y recorre mi mejilla. «Vuelve» Tuerzo el cuello hacia una caricia tranquilizadora. «Muere» Sigue retumbando. «Muere» Todo me quema, por fuera y por dentro. «Vuelve» Intento olvidarla. «Muere» No deja de atormentarme. Y otro último suspiro pone fin a todos los lamentos. Sin fuerzas.


Peaky Blinders

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