martes, 31 de mayo de 2016

encased-decayed

Es terrible el vértigo de leer cada palabra que yo creo delicadamente escogida. Es terrible intentar adivinar los entresijos que jamás nadie parece ver. Me perdería en la selva intentando encontrar la luz entre los árboles tupidos. Me quedaría atrapada en el laberinto. ¿Y si yo saliese y me quedase sola en el rellano? Podría bailar de neurona en neurona si las paredes y puertas fuesen de papel, si se quemasen y se hiciesen humo. Aunque fuesen humo denso. Me ahogaría y en el delirio de la asfixia vería la auténtica luz. Quizás está ahí la respuesta. Quizás no haya respuesta, o no haya pregunta. Todo flota en el aire. Apenas somos luces. Vamos titilando de noche y la calle es eterna. Etílica voy centelleando, la intensidad del brillo aumenta y creo que voy cambiando de color según vas hablando. En ese momento podrías haberme guardado en una cajita de cristal y nos habríamos metamorfoseado en prisma. No hay casi ruido, o tal vez ya no lo escucho porque todos los sonidos que no corresponden a tu voz se deflectan de mí mientras te vibran las cuerdas vocales con ideas que ya se han difuminado de los recovecos de mi mente. No es importante, ahora mismo ya no es importante. En algún momento me convertí en una ristra de lucecitas que se encendían con tus ideas y quise entrelazarme con cada palabra que ibas hilvanando. Los tonos de tus enunciaciones y yo habríamos tejido una alfombra preciosa. La conversación parecía irse formando como un collar de perlas.

miércoles, 25 de mayo de 2016

Soñé que hablabas en francés

Me preguntaba cómo sería desear de día ahora que no reptaba entre las sombras. Me quedé quieta, supongo que petrificada esperando encontrar una señal, una respuesta tras la persiana y las pestañas despegadas. Me encuentro con tu pared proyectada en mi pared proyectada en la pared. Va rebotando como un haz de luz y cuando intento alcanzarlo me siento acariciando la nada. De todos modos, no es la nada enmarañada de antes que me desdibujaba las entrañas confusa, es más bien la nada que es mía y que siempre me atrapa en sus redes. Me encuentro a mi hastío flotando extrañamente cómodo en el hermetismo calmado y aun así me maldigo cien veces por quedarme ahí quieta observando. Y más me maldigo ahora por darle forma y voz.

Quiero desdibujarlo en el aire, se metamorfosea en el humo de alguno de los cigarrillos que te fumes en la tarde. Cualquier tarde, cualquier rato cualquiera. Hasta entonces me quedo en cuarentena, catatónica por no poder ser mar para deshacerme a mí también. Me quedo estática, atrapada en el ruido del silencio innato que se te camufla en tu verborrea inerte. O quizá me equivoque, muy probablemente me equivoque.

jueves, 19 de mayo de 2016

continuación, pequeño inciso (y fin)

Fue así como terminó. Alguna pequeña ninfa que corre en el bosque rojo piensa que no tendría que haber acabado nunca. Cansados, ensangrentados, destrozados. Juntos para estar siempre separados. Comienza el camino, supongo. Y parece que el adiós se repite en bucle y que nunca es la última vez y sé que voy a desaparecer pero te suplico prórrogas y prórrogas y tengo tantas preguntas que se me quedan en la punta de la lengua y de los dedos y las pestañas, de donde solamente caen como gotas y de la garganta gritan ahogadas. ¿Qué me queda? ¿Una historia? ¿Una vida? ¿Y el futuro? ¿Y las palabras? ¡Metafísica estáis!

Soy finita. Yo soy fin. Fin.

Me encuentro y me desencuentro en el bucle donde camino y me desencamino mientras me re-encamino dentro donde el arado me atrapa y me escapo donde vuelve a cazarme. Una palabra. Una simple palabra, las sílabas que marcan la diferencia para aquella uña que sueña y se agarra al pellejo de un trozo de la carne muerta que sabe aún a veces al recuerdo de la gloria (y la paz, y la guerra). In your watery eyes I'm gonna rest all day, in your watery eyes I'm gonna rest all day. But where did they go? ¿Dónde se fueron? Mi mano busca disipar el humo que han levantado tus pasos al remover el polvo del camino viejo. Temblando bajo el edredón vuelvo a asfixiarme con el mismo olor: el olor de la pérdida eterna, te vas como en un cine continuado, una y otra y otra y otra y otra y otra
Fin.
Todavía estoy colgando y me sigo cayendo del precipicio y mi piel se queda colgando de las rocas y las rocas y la sangre y la piel rasguñada. Y rota.
Fin.
Sabes que la pequeña tregua durará lo mismo que siempre: siempre dura un poquito y quién va a confiar en el futuro. Fluctúas enfermizamente. ¿Te gustan los adverbios en -mente? Porque lentamente me sigo muriendo y lentamente espero. ¿A qué?  A mí. Creo. No. Fin.
No me callo y escribo. Tiemblo y escribo. Trastabilleo y escribo. Cruzo la puerta y te escribo. No, no. Escribo. Paso rápidamente (otra vez, -mente) y escribo. Te creo y te escribo. Soy finita. Yo soy fin. Fin.
Ahora me pregunto: ¿qué esperabas? No tú, no, yo. ¿Qué esperabas, boba? El hueso tenía que romperse limpio y de repente me quitaron la escayola y PUM astillas. Me atraganté con una. Las demás me hacen temblar. ¿Declaro la guerra? Claudico y escribo. Fin.

jueves, 12 de mayo de 2016

Tri-vacio

de todas las cruces, la peor. psicológicamente destruida, siento un pinchazo en el costado. siempre hay algún dolor y viene a acecharme para recordarme que no dejo de existir. pero ojalá que tú sí. me refiero, ojalá que tú dejes de existir. qué será de tu bamboleo tóxico, yo soy solamente una más de las víctimas. nos arrastras a todas tus presas a tu guarida oscura donde mi cadáver ya se va pudriendo despacio. yo sabía mucho antes, seguí las pistas escondidas, quise adivinar cómo se iba a ir colocando el puzzle. las piezas estaban envenenadas. seguí y perseguí en mi afán de escudriñar dentro de los pliegues de la herida y supe la verdad antes, mucho antes. vi y una vez ves no puedes dejar de ver. sentí en cada poro la mentira calarme dentro y se me fue erosionando algún hueso mientras lo frotaba intentando limar la aspereza incipiente de un nuevo engaño ignorado. escuché y fui testigo y nadie puso una venda delante de mis ojos para que yo pudiese seguir no-viendo todo aquello que ya había visto y no podía dejar de ver. me empapé del dolor que esperé que nunca rompiese a llover sobre mí, porque moriría y no quería morir, jamás podría aguantarlo y fue entonces cuando. sí. cuando. vi y vi y vi, vi todo, vi. la náusea y la respiración ausente. el volante que temblaba ante mis manos frías. quién pudiera haberlo girado! sí, qué puedo decir, todavía lo deseo. lo imagino cada vez que vuelven de nuevo a mi cada uno de sus movimientos: la asquerosa sonrisa, el cuello arqueado para mirar a mayores alturas (claro, conozco esta postura, yo fui esa misma postura tantas veces), esos dientes de mármol, ese cabello de ébano, las pestañas danzantes. espectacular! y la alargada figura de negro, impasible. y no pude dejar de verlo. no he podido dejar de verlo desde entonces. creo que está volviendo a ocurrir, como tantas otras veces. y adiós! el aire enrarecido y pesado del miedo que sentí, el pavor y el dolor y nada más que mi visión nublándose y yo repitiéndome: sigue, sigue, aquí no, sigue. una premonición horas antes. confesiones diseminadas en el tiempo, trocitos de verdad desenmascarando el crimen. y yo. y ahora tú con tus lágrimas, ojalá te ahogases! cómo te atreves. y seguí viendo y vi, vi tanto, tuve que ver tanto hasta que un día valió la pena no poder dejar de mirar. las tácticas pobres, la maldad que quizá el vicario falló en esconder. no importa, chapucera y descuidada. y ese día vi, y lo vi todo, vi mis aciertos y sus errores. vi que lo hacías fatal, además. las briznas verdes se volvieron intensas y el sol me dio cobijo. encontré placer en el lugar menos indicado y mis ojos se bañaron en tan hermosa visión y algo intoxicada miré hasta que mis ojos se saciaron o tuvieron que saciarse porque fue suficiente. he seguido viendo y mis ojos ven a través de otros ojos y observo y sigo latente esperando. y es que desde entonces te he visto tantas otras veces. te has regodeado, me has observado tú también (aunque hayas querido mentir) y creo que mi desidia se ve reflejada en ti y me rebota de vuelta y me quemo por dentro. adiós, adiós! hasta siempre. cuando nos volvamos a ver ojalá se me haya olvidado tu perversidad para no reconocer en ti ni un ápice de vida. adiós!