martes, 1 de septiembre de 2015

El corazón más pesado a este lado del Mississippi


Resquebrajada. Quebrada. Rota. Un saco desgastado que tuvo que llevar a hombros repleto de mí y mis desastres y mis miedos. Todos los monstruos que me desgarraron. Habría logrado hundir al mejor de los nadadores. Me pesaba tanto el cuerpo que podría haber dormido mil años. Casi lo hago. Lo intenté, lo sigo intentando. Me escondo ahora mientras intento sostener entre mis manos este corazón tan pesado. Cómo pude, cómo pude. Todavía no entiendo cómo no vi antes en el espejo mi reflejo insulso y desmenuzado. Metamorfoseé en un parásito espantoso.

Volví a uno de tantos lugares en que están escritos todos nuestros errores y nuestros aciertos. Me vi sentada del revés, a él leyendo Guerra y paz una fría tarde de invierno. Recuerdos tan lejanos de unas personas que ya no somos nosotros, de cuando no éramos, sencillamente. Tantas cosas que quisiera poder borrar y jamás podré eliminar de nuestro historial. Haciendo un recuento de todo solamente puedo sonreír y llorar, de alegría y tristeza, ambas, a la vez. El punto medio se nos escapaba casi todas las veces. Me avergüenzo de la soga que até a su cuello, firmé nuestra sentencia de muerte y ahora que intento borrarla comprendo que jamás ninguno de los dos podrá. A mis dedos frágiles y mi corazón débil solamente les queda un puñado de esperanza que arde como mil soles: no reescribir tanto como escribir de nuevo, redactar el acta otra vez. Damos el certificado de defunción por válido mientras dos aves fénix renacen de las cenizas de esta masacre.

Solamente queda saber si surcarán algún día los mismos cielos. 

Who Framed Roger Rabbit

No hay comentarios:

Publicar un comentario