Con un pie puesto en el Transiberiano y otro en la realidad, la coraza hecha pedazos. Mirada tímida que se lanza a un abismo de hielo. Ahora sí, ahora no. Creo que me he quedado ensartada en una estaca congelada y afilada al caerme al vacío. Qué mala costumbre la de tirarme a la nada, siempre desequilibrando la balanza. Traigo en estos sacos de tela viejos y roídos mis sentimientos de siempre. Déjalos en la alfombrilla. O bueno, al menos en el rellano: ya estamos en otoño, empezará a refrescar, que no cojan frío, por favor. Déjalos por la mañana al sol un rato, ni siquiera hay que regarlos como a las plantas, ya iré yo a recogerlos. Me los llevo a cuestas de nuevo. Los subo al desván que no tengo, está en construcción, vaya obras más lentas. ¡Leven anclas! ¿Es que nadie escucha nada ya? ¡Que leven anclas de una vez! Y una vez más nadie atiende al llamado. Suenan todas las canciones tristes en el puerto. Ya basta de metáforas marítimas, Robinson Crusoe te dejó tocada, cállate ya. Los barcos, los barcos, los barcos. A es A. Rosa es una rosa es una rosa es una rosa. Mi barco está hundido, destruido, derruido, blablabla-ido. Este no-estado, nuestra no-circunstancia. Aquí está, entre mis manos, retorciéndome entera: me empapaste, me escurriste y me dejaste arrugada en una esquina. Cae la lluvia y no me seco. Pero qué exagerada, cuánto drama. Te pintas los ojos, y los labios, y las mejillas; te pones algo bonito. Es otoño ya, pero hace calor y la naturaleza sigue floreciendo en el verde de tu iris y en tus faldas. Lees un artículo cualquiera de una de esas páginas web que hacen recopilaciones de listas y ya, qué boba, tienes un pie puesto en el Transiberiano. Qué no entiendes, que Moscú no te está esperando.
"don't try to talk yourself into this love and sleep like a baby while I'm staying up,
it's as much what you say as it is what you don't,
you can't try to stay:
you either will or you won't."
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